No es igual un discurso en un auditorio que en una pequeña sala de juntas o una tribuna al aire libre.
Como orador debemos conocer el escenario en el que vamos a hablar y si es posible, tenerlo en cuenta a la hora de ensayar.
Conocer todas sus características, dimensiones, acústica, si cuenta con algún tipo de accesorios, si se podrá contar con proyectores, pizarrones, atril; si el estrado tiene una dimensión suficiente para poder moverse por él; si podemos interactuar y movernos entre el público (por ejemplo, en un aula universitaria).
Lo más recomendable sería que, además de conocerlo, poder realizar allí el último ensayo general, el día previo al acto.
Esto es muy importante tenerlo en cuenta porque en nuestros “ensayos mentales” debemos proyectarnos y visualizarnos en ese escenario y esto nos permitiría familiarizarnos con el sitio y contribuye en cierta medida a calmar un poco los nervios.
Si no tenemos la posibilidad de visitar el local, debemos ponernos en contacto con los organizadores del acto para que nos informen sobre sus características.
Por lo que NO DEBEMOS, por ningún motivo, desconocer el lugar donde se vamos a hablar hasta el momento de la intervención, no vaya a haber sorpresas de última hora de difícil solución: No dispone de proyector para mostrar las transparencias que habíamos preparado, no hay un atril donde colocar las fichas de apoyo, el estrado es demasiado pequeño, las luces son insuficientes, hay muchos elementos de distracción… Tú eres el actor principal.
Se trata de evitar cualquier imprevisto que pueda perjudicar la intervención.
En otra entrega escribiré sobre la duración de nuestras intervenciones… recuerda que no es lo mismo preparar un discurso de 5 minutos que uno de una hora.
Como siempre… Si te gustan estos comentarios nos sentiríamos agradecidos si los compartes con tus amigos y contactos en la red.
Nos vemos en la Cumbre.